Caminé a mi cuarto a traer una candela ya que el aroma de vainilla siempre me hace sentir comfort. Me encuentro sentada en mi comedor a media mañana tomándome mi segunda taza de café; las grandes gotas de agua cayendo afuera hacen imposible hacer nada más que ver por la ventana y trabajar en la computadora. Las flores que me dio mi esposo para el día del cariño descansan en un florero sobre la mesa y aunque no se estén bañando en lluvia parecen estar disfrutando del clima ya que están en full bloom.
Llevo semanas sin escribir un blog post a lo cual puedo ofrecer muchas excusas pero la verdad es que no sentí la necesidad de escribir, por lo menos no aquí. En mi cabeza recité varios parráfos de mi vida diaria pero los sucesos pasaron tan rápido que antes de poder esclarecerlos en mi mente y ponerlos por escrito se me olvidaron o los bloqueé.
Hace unas semanas escuche hablar en vivo al ex-presidente de México Vicente Fox. Tomé muchas notas de lo que dijo, y pronto les compartiré partes de su speech en un post pero no hoy. Lo siento, hoy solo me daré el lujo de escribir sin parar aunque no tengan mis palabras mucho sentido. Si llegarón hasta aca leyendo muchas gracias. Espero que el par de minutos que invirtieron en este post no hayan sido de por gusto. Solo por si acaso (y como siempre) aquí les dejo una moraleja…
Moraleja: Oye Chaparrón, ¿sabías que la gente sigue diciendo que tu y yo estamos locos?



