Aunque mis raíces son Mayas debo de confesar que el pensamiento de la llegada del fin del mundo no se lo acredito a su calendario. Con sucesos como la balacera en Connecticut y guerra en varias partes del globo uno pudiese creer que la llegada del fin del mundo en realidad se asoma, pero si es asi será por nuestra mano y las acciones de hoy en día y no por predicciones de mis antepasados de hace siglos atrás.
Hoy mi hija cumple 4 años y sentimientos de alegría pero también de nostálgia invaden mi corazón. Ella aunque aún pequeña ya no es una bebé. Es una niña con voz y voto, con sueños, frustraciones, felicidad y dolor. Pero hoy todo será bello y no pensaré en el fin del mundo. Hoy celebramos su vida por todos aquellos niños a los cuales se la arrebataron. Hoy por muy perfecta que este puesta la mesa no gastaré mi tiempo pensando en cual sería mi última cena.
Más allá del calendario Maya hay otras cosas escritas en piedra. Sentimientos de amor y esperanza los cuales son necesarios ver y sentir para continuar en el camino.
Si el mundo se acabará o no el 21 de Diciembre eso hoy no importa, por que hoy estamos aquí compartiendo momentos de tragedias y otros de celebración. Hoy somos una comunidad tomada de las manos unidos en oración por nuestros hijos, nietos, sobrinos, familiares, amigos y hasta por las mentes enfermas.
Moraleja: Acciones hablan más que predicciones.







