Hoy (como todos los días) extraño a mi papá. La última vez que lo vi fue para Navidad del año pasado. Mi papá se llama igual que se llamaba su papá, Gustavo, nombre el cual también hubiera sido el mío si en caso yo hubiese sido hombre. Me hubiera llamado Gustavo Andrés.
Cada vez que abrazo a mi papá nunca lo quiero dejar ir. Me recuerdo que desde pequeña muchas personas me decían que yo era igual a él. Tanto así, que más de alguna vez alguien me ha de haber llamado Gustavita. Para serles sincera, yo no veía el parecido. Yo pensaba: mi papá es hombre y yo soy mujer, él es adulto y yo soy niña, él tiene el pelo negro y yo más clarito, sus labios son muy grandes, los míos también pero no tanto, en fin… yo nos veía diferentes. Pero a medida que fui creciendo me di cuenta que tal vez éramos mas similares de lo que yo creía. Y aún más similares de lo que las personas veían.
El cincuenta por ciento del tiempo mi papá es una persona de pensamientos profundos , y el otro cincuenta por ciento es una persona con pensamientos chistosos, por no decir payaso. Mi papá es una persona creativa, profunda y con buen sentido del humor.
También, impresionantemente, las manos de mi papá siempre se encuentran calientes. No se si tenga que ver con su circulación o qué pero no recuerdo una vez haber tomado la mano de mi padre y no haberla sentido calurosa. Ha de ser reflejo de su corazón lleno de amor. Mi papá es una persona amorosa.
Sus manos, además de ponerlas en mi barriga por estar calientitas cuando me dolía panza, también eran útiles para trabajos técnicos. En los Estados Unidos fue la primera vez que escuche de la profesión de handyman. Yo crecí viendo a mi papá armar y desarmar todo tipo de cosas. Según yo, el don de handyman lo tenian todos los hombres, hasta que conocí a mi querido esposo. Mi papá era un súper héroe con su caja de herramientas, siempre encontraba alguna forma de arreglar algo aunque fuera solo con ponerle cinta de aislar o pegarle un martillazo. Mi papá es una persona ingeniosa.
Ahora díganme ustedes ¿quién no quisiera ser una persona creativa, profunda, con buen sentido del humor, amorosa e ingeniosa? Qué bueno que me parezco a mi papá. Ahora la gente dice que Mateo, mi hijo, es igualito a mí. Lástima que no me gustaba el nombre Gustavito porque eso quiere decir que se parece él también a mi papá.
Al leer este blog post es obvio que estoy pensando en mi papá. La Navidad pasada mi papá me obsequio su colonia para que cada vez que la oliera me recordara a él. Hoy me puse un poco en las muñecas de mis manos y al ponerme frente a la computadora sin saber aun de qué hablar en mi blog, empecé a escribir.
El movimiento de mis manos de lado al lado sobre el teclado hace resaltar aun mas el aroma de mi papá. Es primera vez desde Navidad que siento su olor y eso me llena de alegría ya que antes solo lo sentía por medio de su abrazo. Mi papá es una persona que da abrazos de oso.
Moraleja: A veces toma tiempo conocer a las personas. Y tal vez toma aun + tiempo conocerse a uno mismo.
Te amo papá.



