Tan cruel como una tortura china fue la gripe con la que amanecí un día después de Navidad. Tomé un par de pastillas las cuales en su empaque prometían aliviar mis síntomas pero aún asi todo el día me sentí enferma. No es sino hasta hoy que me encuentro frente al teclado y aunque cansada me siento mejor. Aún con la vista nublada, la nariz tapada y con dolor corporal poner mis pensamientos en texto es siempre una buena medicina.
¿Pero de qué escribir? No mucho ha pasado desde mi Blanca Navidad. Veo mi celular con la esperanza de que algunas fotos que tomé en estos días sean merecedoras de terminar en un post y felizmente encuentro esta…
Mateo ya tiene 10 años y como se imaginarán el hecho de que él tenga algo en común con su hermanita de 4 es poco probable, es por eso que ésta foto la atesorare por siempre y más aun durante los momentos de nostalgia al ver a Mateo convertirse en adolescente.
En unos cuantos días será año nuevo y el ponche navideño será sustutuido por champagne, los gorros rojos se convertirán en sombreros de fiesta y las doce de media noche será más importante para nosotros que para cenicienta. Las doce no marcarán el final de un sueño hecho realidad sino el comienzo de nuevas oportunidades como bien lo explica ésta foto que baje de Facebook:
Mi mamá pronto se irá de regreso a Guatemala y aunque aún esta acá ya la he empezado a extrañar. Pero ella se va tranquila por que sabe que aquí estoy segura y feliz.
En mi celular también encontré la foto del postre que más alla de haber sido delicioso es perfecta representación de mi dulce navidad.
Si Santa no llegó a tu casa en Navidad no fue porque se le olvido. Tal vez tiene un mejor regalo preparado para ti, o tal vez solo tuvo un contratiempo…
Moraleja: No te preocupes por regalos no recibidos sino disfruta las mutiples bendiciones que ya has tenido y las que aún faltan por llegar.
p.s. Santa esta bien.







