Resulta que todo lo que vió Alicia en el país de las maravillas era cierto. Se los digo yo que de allí vengo…
En los últimos días encontré belleza en las cosas más simples. Desde un grupo de conchitas olvidadas en una mesa, hasta pequeños adornos secretamente posicionados en un jardín. Los colores y aromas de lugares que nunca antes había visto, y el reencuentro con amistades inigualables han llenado mi corazón de felicidad.
Viajar siempre es una aventura y más aun si se va al país de las maravillas. Caminar calles desconocidas, deleitar de platillos específicos de un lugar, y conocer a más personas es algo apasionante. Durante mi visita me atacaron los mosquitos, sumergí por accidente mis pies en “agua” de caballo, y llovió como nunca antes había visto. Pero también disfruté de comida deliciosa, de compañía incomparable, de panoramas angelicales y de experiencias invaluables.
Visité un lugar que rima con el nombre de mi hija Avahna, y el motivo de mi visita fue celebrar el cumpleaños de mi amiga Adriana. Una mujer que se ríe a carcajadas contagiosas, una mujer que es madre, esposa, amiga, fotógrafa y escritora. Su vida es muy diferente a la mía, pero me gustaría creer que hay un lugar en el fondo de nuestros corazones donde somos iguales.
Celebramos con cena en una noche tranquila al lado de la piscina, sentados alrededor de una mesa única debajo de una pérgola. Platicamos, comimos, cantamos y brindamos. Con comida hecha en casa y música en vivo, el cumpleaños de Adriana fue realmente un evento que no quedará en el olvido.
Lo más difícil es decir adiós. Desde que me mude de Guatemala no me he acostumbrado ha dejar a personas que amo. He tratado decir “hasta pronto” pero eso ya no me consuela. Pero los días pasan más rápido de lo que uno cree, y sé que pronto nos volveremos a ver.
¡Feliz cumpleaños Adriana!
Moraleja: En algo simple se puede encontrar algo maravilloso.




